
QuizĆ”s lo que voy a plantearos hoy, ya lo ha expuesto otro autor con mejores palabras que las mĆas, pero no pierdo nada por compartir mis pensamientos con vosotros, y mĆ”s si pueden ayudaros como escritores.
Bien, el otro dĆa mientras pasaba a limpio unos artĆculos para mi trabajo encendĆ la televisión, estaban retrasmitiendo una pelĆcula llamada Ā«El sótano de MaĀ». Yo no la habĆa visto nunca y a simple vista me pareció demasiado simple, pero pasaron los minutos y, cuando me di cuenta, empezaron los crĆ©ditos finales. ĀæQuĆ© tienen los sótanos? ĀæPor quĆ© fascinan tanto? ĀæPor quĆ© en las pelĆculas de miedo siempre bajan a ellos aun sabiendo que allĆ se esconde el villano? ĀæSomos tan tontos que siempre caemos en ese error? ĀæPor quĆ© recurrimos a ellos en la creación de historias de miedo? Yo no creo que los sótanos hayan sido siempre fuente de terror. De hecho, vayamos al pasado y planteĆ©monos lo que Platón exponĆa en su Caverna, lo que daba pavor era el desconocimiento del exterior (por simplificarlo un poco). La ruptura de la vida dentro de la caverna con la realidad de fuera. Los sótanos a lo largo de la historia han ido girando las tornas literarias para convertirse en guaridas de monstruos, representaciones de la claustrofobia o la nictofobia o lugares donde esconder los mĆ”s oscuros secretos del criminal que habitaba la casa. Simples clichĆ©s. Aunque ahora sea fuente de bromas, siempre funciona.
Es aquĆ que me replanteo, quĆ© pasarĆa si, como escritores, planteĆ”ramos una historia donde el miedo al sótano no existiera. ĀæSerĆamos capaces de crear una trama lógica o estamos demasiado condicionados por ese recurso Ā«terrorĆfico? No sĆ© si me estoy explicando debidamente. Me cuestiono el punto de condicionalidad al que estamos expuestos por dichos clichĆ©s, cuĆ”ntas historias no estamos creando por no ser capaces de romper esa imagen del sótano terrorĆfico. Con esto no quiero decir que no haya libros cuya acción trascurra en un sótano o bĆŗnker y que se alejen del tĆpico asesino en serie oculto, me viene a la mente Ā«La historia interminableĀ» por ejemplo. Yo quiero ir mĆ”s allĆ” de eso. A veces creo que nos atiborramos de los mismos argumentos disfrazados de distinta forma y lo que realmente nos atrae son los adornos que cambian la imagen de algo que consumimos una y otra vez sin quejarnos.
Puede que no tenga sentido lo que digo, pero este «dilema» me hacer imaginar nuevas formas de creación. Un nuevo pÔramo donde inspirarnos como artistas.








